domingo, 17 de abril de 2011

Al cabo de un año



Por lo menos hubo tiempo para que pasara casi exactamente un año sin que yo subiera ninguna entrada a este blog. Es una pena, me lastima el tiempo y el espacio perdidos, escondidos y olvidados en este rincón del ciberespacio.
 Pero bueno, por lo menos lo encontré vivo aún y si bien no es mucho lo que pude hacer salvo entradas en otros blogs e ingresar en esa red social llamada facebook que me quitó casi todo el tiempo para estas cosas que me gustan más, salvo eso parece que para lo que yo le doy sentido en el título a este blog, ya no hay tiempo.
 En principio no he viajado a ningún lado, ni siquiera cerca, estuve muy, demasiado inactiva y eso no me permitió salir. Justamente ahora que no tengo problemas económicos, que el país se arregló y que los argentinos podemos darnos gustos que hace diez años nos eran negados absolutamente, justamente ahora que en ese sentido estoy tranquila, es cuando menos puedo decidirme a vivir y gozar de esta vida mía que tantos dolores arrastra del pasado.
 En cuanto a leer he leído también muy poco, mucho menos de lo que yo he sabido leer antiguamente, aunque sí lo he hecho en parte a través de la computadora y sobre todo lo que más leí fue poesía, mucha poesía, porque me inscribí en sitios donde me envían poemas a mi mail y entonces diariamente tengo algo para leer y a veces publicar en alguno de mis tantos blogs.
 Lo que sí he hecho mucho es dormir, es lo que más hice. Y si bien en las mañanas me impuse yo sola un horario porque la quiero ayudar a despertarse a Marina, lo cierto es que luego vuelvo a acostarme y a seguir durmiendo,  a veces hasta las once de la mañana. En ocasiones cuando me acuesto y me arrebujo entre mis sábanas y frazadas y me siento tan bien haciéndolo pienso en mi hija trabajando y en tanta gente que lo está haciendo en ese momento porque no tiene más remedio que hacerlo y siento un poco de culpa, pero luego pienso yo ya lo hice treinta y cinco años, yo estoy cumplida, yo le dí mucho a la vida, a mi familia, a la sociedad con toda la actividad que realicé desde muy jovencita. Comencé a trabajar ni bien terminada la secundaria y luego mientras estudiaba en la universidad seguí haciéndolo. También lo hice mientras estaba casada y tenía mis hijas, el día era corto para mí en aquellos años, así es que ahora creo que me merezco acostarme y dormir a la hora que quiera, porque ya no tengo obligaciones, no tengo marido, no tengo hijos chicos, tengo una sola grande que se va a la mañana muy temprano y regresa a la noche y no tengo nietos.
 Es así que puedo contestar entonces a la pregunta en principio que para lo que yo tuve tiempo todavía es para recuperar la cantidad de horas de sueño que perdí en mi juventud.
 Debo agregar aquí, que ese enorme caudal de horas en que pasé el tiempo durmiendo, trajo un beneficio residual, que fueron los sueños, la actividad onírica que se desarrolló en mi cerebro y que nunca fue tan fructífera ni tan placentera como en este período. Es cierto aquello que alguna vez leí que si uno no duerme mucho no sueña y el sueño es necesario para la salud, eso me pasó con anterioridad muchas veces. Bien, ahora puedo decir con alegría que sueño y mis sueños me hacen muy feliz generalmente, no es mucho lo que logré pero es mejor que nada.
 En cuanto al verdadero fondo de la pregunta, si habrá tiempo todavía para enamorarse, para tener una pareja, un compañero para el resto de mis días, me da la impresión de que tengo que ya hacerme a la idea firmemente que eso no sucederá y menos aún si yo sigo encerrada en casa como lo vengo haciendo hace ya más de un año.
 Si queda tiempo todavía? Sí, pero sólo para algunas, quizás... las menos placenteras, las más anodinas.