domingo, 17 de julio de 2011

Corazón

Ayer creí que realmente se me había acabado el tiempo, del todo, para todo, que era el final, un final que a veces pido y que cuando parece llegar le tengo terror. Qué contradictoria es el alma humana.
 Ayer tuve una descompensación cardíaca y no me internaron porque decidí curarme sola en casa, algo que según la mayoría no es muy aconsejable, pero que según el conocimiento que tengo de mi propio organismo y de sus reacciones, yo puedo hacer.
 De cualquier modo es cierto que tengo que volver a hacerme estudios para ver cómo estoy en realidad porque no puedo permitirme una taquicardia semejante nuevamente.
 Desde ayer si bien volví a estar como antes, hay algo, algo que es más emocional que orgánica, algo que yo siento y que no puedo definir exactamente, o sí, pero no me animo a decirlo o pensarlo en serio. En verdad tengo que decir que siento miedo a morirme. Todo mi cuerpo siente desde ese día un permanente sentimiento de vulnerabilidad, de debilidad, de posibilidad de terminar en cualquier instante.
 Como dije al principio, el alma humana es incomprensible, a veces deseamos tanto la muerte y cuando se siente o parece llegar, con esa inminencia llega el miedo y eso parece ser un miedo ancestral, un miedo netamente humano, un atavismo.
 Lo cierto es que no logro superarlo, aunque mis índices dan bien y creo que al fin iré al médico, será la única manera de quedarme tranquila... o no...

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