miércoles, 11 de mayo de 2011
Análisis
El título de este blog es una pregunta que me hago constantemente en cuanto a casi todas las actividades de mi vida. Haber pasado cierta edad, que haya transcurrido ya, para mí por lo menos porque así lo siento, tanto tiempo de vida, me hace pensar cada día que me queda muy poco tiempo para todo y para algunas cosas... nada.
Creo que en esto tiene que ver mi salud, tengo tantos problemas en este sentido y hay días que lo paso tan mal, que sinceramente muy seguido siento que ya falta poco para que todo se termine y eso por supuesto no me deja posibilidad de pensar en iniciar nuevas actividades o tener nuevos sueños.
Soy una convencida que para poder vivir la vida saludablemente debemos tener sueños, proyectos, ilusiones, imaginarnos a nosotros mismos en un futuro haciendo tal o cual cosa, o estando en tal o cual lugar ue hemos soñado, nos lo hemos propuesto, hemos trabajado para ello y lo hemos logrado. Así sí considero que se le puede llamar vivir a esto de seguir en este mundo, no debe ser para nada una mera subsistencia, un mero transcurrir del tiempo, una supervivencia, no... como decía una canción de una gran compositora argentina "no es lo mismo vivir que honrar la vida".
Y eso es absolutamente cierto, cuando uno honra la vida, con el trabajo, con el involucrarse diariamente con la vida y sus gentes, entonces estamos honrando la vida y eso es muy bueno.
Yo puedo decir que lo hice, sí, es cierto hubo un largo período de mi vida en que de verdad honré la vida, tuve hijas, trabajé, estudié, atendí a mi familia, hice ayuda social, socialicé con la gente en general y me comprometí sobre todo en mi primera juventud con las necesidades sociales de la época. Fue todo muy hermoso, porque lo hice con fuerzas, con energía, con amor y con mucha entrega. Estaba llena de sueños y de ilusiones, muchos de los cuales quedaron en el camino, pero lo importante es que en su momento los tuve y trabajé por ellos.
En cambio ahora, de todo eso que dí, sólo podría seguir dando el amor, ese es un sentimiento que tengo en mi corazón y sé que puedo darlo abiertamente, pero he perdido las fuerzas y la energía y me siento tan físicamente y emocionalmente mal casi todos los días que me he transformado en una ermitaña que no sale nunca de su casa.
Bueno, a esta altura ya es necesario que recuerde que no llegué a esto porque soy una anciana, no lo soy, tengo cincuenta y ocho años, sé que podría hacer mucho todavía, pero hace dieciseis años la leucemia se me llevó a uno de los dos seres que más amo en esta y todas las vidas que pudieran existir, a mi hija mayor, tenía tan sólo también dieciseis años y su ausencia fue un golpe tan fuerte para mí, que jamás me pude recuperar del todo. He tenido épocas que parecieron que había superado su falta, pero no, el dolor y la tristeza estaban sólo debajo de la alfombra, cuando se destapa todo aparecen de nuevo. Nunca, jamás volví ni podré volver a ser feliz en la vida sin mi hija y yo creo que a esta altura también ya no tiene mucho sentido analizar más por qué me siento como me siento y por qué pienso que ya no hay tiempo para mí...
La imagen es una obra llamada "Retrato de Mujer" del artista Diego Rivera.
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